Si bien católico no soy (fui, confiésolo) estuve a punto de elevarle una plegaria o realizar una manda a San Google.
El escenario era el siguiente, como resultado de la adquisición de la empresa donde trabajo actualmente por un grupo inversor español debíamos cambiar nuestro servicio de correo, dado que ellos no nos iban a apoyar en este punto teníamos que resolverlo por nuestra cuenta. Luego de darle un par de vueltas las opciones eran:
1- utilizar el picante servicio de correo asociado al hosting web contratado, pros: barato, contras, espacio reducido (1GB compartido entre doce usuarios!!), sólo acceso POP3.
2- contratar un servicio de correo "interesante" y por interesante entiendo algo con todos los chiches del momento, webmail ajax, acceso móvil, imap4, calendario compartido, agenda compartida, etc. etc. etc., pros: cool, contras: caro (algo así como mensualmente 10 veces el costo anual del hosting web).
3- hostear nuestro propio servicio de correo, no gracias, no tengo ganas de complicarme.
4- montar nuestro correo en google mail, 5GB por usuario, 100 cuentas a costo 0, pros: cool, contras: se requiere acceso a internerd rápido, algunos clientes bloquean el acceso, tal vez no es "bonito" que el correo corporativo sea google...
Dado hoy el correo de la empresa está preciosamente alojado en los servers de google, larga vida a estos servers o me he metido en buen forro! ;-)
Creía que a estas altura tendría algo /interesante/ para escribir respecto de trabajar en una empresa que pertenece a un holding internacional.... pero no, después de un mes en esto todavía no nada que contar, tal vez, sólo que ahora tenemos más partners y que éstos son internacionales (yeah baby, all day long english spoken).